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Croquetas de jamón y pollo caseras y sabrosas

Croquetas con una base de proteínas de elevado valor biológico, hidratos de carbono, calcio y hierro.

Si deseas un menú equilibrado con estas croquetas sugerimos un primer plato de arroz a la cazuela, una guarnición de samfaina o escalibada para las croquetas y macedonia de frutas como postre.

Foto de la receta

Ingredientes

  • 2 pechugas de pollo al ast sobradas
  • 4 cucharadas colmadas de harina
  • 100 g jamón a trocitos
  • 1 l leche
  • 1 huevo duro para el relleno
  • 2 huevos batidos para el rebozado
  • ¼ Kg de pan rallado
  • 2 cucharadas del aceite del pollo o aceite crudo
Personas: 10  
Tiempo: 1 hora y 30 minutos  
Dificultad: Media

Las croquetas de pollo y jamón caseras son simplemente muy entretenidas pero resultan deliciosas, nada que ver con las croquetas congeladas comerciales. Y también se pueden congelar antes de freír.

Corta las pechugas al través con tijeras de cocina de forma que queden prácticamente trituradas. Saltea, con su aceite, en una sartén, o cazuela grande, mientras le añades el jamón cortado también muy pequeño. Luego haz un hueco en el centro de la sartén, para poder dorar lentamente la harina, terminando mezclándolo todo. Incorpora la leche meneándolo lentamente con una espátula a medida que va absorbiendo la leche. Cuando la mezcla empiece a estar demasiado líquida para formar croquetas entonces deja de añadir leche meneándolo un rato mientras continua la cocción-evaporación hasta que la masa se despega del fondo cuando meneas con la espátula. La cocción de la salsa bechamel debe durar 20 minutos como mínimo. Antes de apagar el fuego añade el huevo duro cortado a trocitos (no chafado, ni rallado). Enfría en un cuenco en la pileta de agua y luego en deja reposar en la nevera al menos 2 horas (puedes esperar al día siguiente).

Una vez la masa está fría y espesa forma pelotitas como pequeñas albóndigas empanándolas y luego dales la forma cilíndrica de las croquetas. Una vez formadas todas, empánalas pasándolas por huevo batido (sin espuma) y otra vez por pan rallado. Congela sin amontonar mucho y al cabo de 12 horas sepáralas una a una y consérvalas en una bolsa de plástico limpia y cerrada. Con estas cantidades pueden salir más de 60 croquetas.

No necesitas descongelarlas para freírlas. Se fríen, en aceite muy caliente, en 2 minutos moviendo la sartén en vaivén para no tener que tocarlas. Retira de la sartén con la ayuda de una espumadera y deja unos minutos sobre papel de cocina absorbente. Muy prácticas en situaciones de falta de previsión a la hora de comprar o descongelar.

Plato muy sabroso y agradecido a cualquier edad. Hacerlas uno mismo es la mejor forma de controlar su contenido nutritivo. Admite todo tipo de variaciones en el relleno, lo único que requiere es una salsa bechamel espesa y fría para poder formar las croquetas.

Publicado el Categorías Segundos

Acerca de Ana González-Román Ferrer

Diplomada en Nutrición humana y dietética por la Universidad de Barcelona. Postgrado en fitoterapia: plantas medicinales y salud por la Universidad de Barcelona.

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